El piquito más caro del fútbol

Rubiales dimite por el piquito

Nadie en su sano juicio se hubiese imaginado la tormenta perfecta que se le vendría encima al ex presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales. Luego que España lograra el título en el  Mundial de fútbol femenino. Un simple beso o piquito de celebración que Rubiales le estampó a la jugadora Jenny Hermoso sin su consentimiento. 

Ese piquito ha tenido más centimetrajes y repercusión mediática en las diferentes plataformas y redes sociales que la hazaña persé de lograr el campeonato por vez primera en la rama femenina, el  piquito más caro de la historia del fútbol. 

Según informaciones de diferentes medios donde filtraban los ingresos que recibía el todopoderoso de la Federación Española de Fútbol. Además, percibía otro astronómico salario, como Vicepresidente de la UEFA. 

Rubiales ofreció una rueda de prensa donde entre otras perlas, manifestó que no renunciaba a su cargo y que el piquito no era razón suficiente para dejar suculento puesto.

Debido a la gran presión mediática, tanto pública como privada pasando por el Gobierno Español y la Fiscalía. por violar la Ley del Deporte. Aunque, esto no fue suficiente hasta que la FIFA, autorizó abrir un expediente disciplinario y suspensión del cargo hasta que lo del piquito fuese aclarado en toda su magnitud.

El señor Rubiales se le venía el mundo encima. Y, no tuvo más opción que renunciar a su cargo bastante cuestionado por distintas razones. 

Rubiales según publicó El Confidencial, ganaba alrededor de 700 mil euros brutos anuales. Un salario siete veces más que el del presidente del gobierno español, que no llega a los 100 mil euros por año, más otro sueldo que recibía por la UEFA, por ser uno de los seis vicepresidente que era de 250 mil euros. También se habla de comisiones extra por haber llevado la final de la Supercopa a Arabia Saudita, hecho muy criticado desde su implementación, comisiones y ayuda por vivienda entre otros ingresos de menor cuantía.

Es decir, el piquito se convirtió en el más caro de la historia del fútbol. 

Un beso forzado le arrebató ese suculento sueldo y privilegios de los que gozaba.

Ahora le toca dar la cara ante la fiscalía por agresión sexual, por el piquito mas caro del futbol.

Quedará para la historia el “No voy a dimitir”

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